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Pregunta: ¿Cómo podemos adaptarnos a la actualidad sin renunciar a nuestros valores?
Respuesta: El mundo en el que vivimos está pasando por un proceso de cambio y transformación vertiginoso. La tecnología cada vez se vuelve un poco más dominante en nuestras vidas; las distancias se acortan, el tiempo se reduce, el mundo se hace más pequeño. Ahora, una idea, una palabra o un pensamiento pueden llegar a los rincones más remotos del mundo en cuestión de segundos. Este rápido cambio está generando, por un lado, ciertas disrupciones en la Tierra y, por otro, importantes avances positivos. Como hijos de esta época, no podemos permanecer indiferentes ante estos cambios. Si queremos marcar el rumbo de nuestra época sin renunciar a nuestros valores, debemos situarnos en el centro mismo de la vida y saber interpretar correctamente el lenguaje, el espíritu y las necesidades de nuestro tiempo. Solo así podremos aprovechar el viento de la época a nuestro favor y marcar el rumbo del tiempo.
Recurrir a la exégesis (Tafsir) del tiempo
Cuando se abordan asuntos abiertos a diversas interpretaciones o sobre los que no existe un juicio definitivo, debemos tener siempre muy en cuenta las circunstancias en las que nos encontramos y la influencia orientadora de nuestro tiempo. Al llenar los vacíos de interpretación jurídica, debemos tener en cuenta la exégesis de nuestra época. En términos de la ley islámica, la abrogación (naskh) terminó con el fallecimiento del Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él). Porque la autoridad para eliminar una norma definitiva de la religión y sustituirla por otra norma solo pertenece al Dueño de la Sharia. En el ámbito de la interpretación, fuera de las normas categóricas (nass) , no debemos olvidar que el tiempo también puede, en cierto modo, abrogar muchos asuntos, es decir, realizar un cambio real en aquellos que son susceptibles de modificación.
De hecho, el califa Omar (que Allah esté complacido con él) dejó de dar el zakat a aquellos que eran considerados “aquellos cuyos corazones debían ser reconciliados” (mu’allafa-i qulub)[1] durante el tiempo del Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones sean con él) y a quienes se les asignaba una parte del zakat. Porque en aquella época, el Islam había iluminado todo con su luz y se había apoderado de los corazones y las mentes. Las fuerzas que querían apagar esa luz se encontraron con una voluntad firme. Por lo tanto, ya no era necesario darles una parte del zakat para asegurarse de que no hicieran daño. El califa Omar, con su magnífico intelecto y su aguda perspicacia, tomó la decisión que era necesaria en las circunstancias de aquel momento.
Sin embargo, esto no significa cambiar el significado del versículo, como algunos creen. Como explica detalladamente Zahid el-Kawthari en su obra Mâqâlât, el asunto se refiere a la interpretación del termino de mu’allafa-i qulub que aparece en el versículo. La causa subyacente de la sentencia illah (علة) (la situación/cualidad/motivo que da lugar a la sentencia) aquí ha sido determinada por el versículo como telif-i qulûb (reconciliación de los corazones). Como se enfatiza en los principios de la jurisprudencia islámica uṣūl al-fiqh , si la causa subyacente illah (علة) existe, la sentencia también existe y se aplica; si la causa subyacente desaparece, la sentencia también desaparece y, por lo tanto, no se aplica. El califa Omar comprendió muy bien el contexto de su época y dictó esa sentencia en esas circunstancias. Sin embargo, podemos decir que la causa subyacente, ʿillah (علة), ha resurgido en nuestros días. Actualmente, existen muchas personas cuyos corazones pueden ser reconciliados y cuyos rostros pueden volverse hacia el Islam mediante actos de caridad y benevolencia. En cierto modo, el tiempo y las circunstancias cambiantes han invalidado la sentencia de Omar, específica de aquella época, y han revivido la causa subyacente illah (علة).
Los avances recientes pueden abrirnos nuevos horizontes en la comprensión de las normas religiosas. Al utilizar los conocimientos y recursos científicos actuales, es posible derivar nuevas sentencias a partir de los versículos y hadices dentro del marco de los principios de la jurisprudencia islámica (uṣūl al-fiqh). Especialmente con el rápido avance de la ciencia y la tecnología, han surgido numerosas cuestiones nuevas en los ámbitos del comercio, los negocios y las relaciones sociales, que los juristas de épocas anteriores nunca habían enfrentado. La resolución de estas cuestiones recae ahora sobre nosotros, los hijos de nuestro tiempo
Nuevas interpretaciones en la exégesis (Tafsir)
En las nuevas interpretaciones del Corán que se elaboren, se debe recurrir a la exégesis (tafsir) del tiempo. Teniendo en cuenta los conocimientos acumulados y los avances científicos de nuestro tiempo, es necesario abordar las normas (naṣṣ) en un lenguaje comprensible para el hombre contemporáneo. En particular, los versículos que se refieren a realidades científicas se prestan especialmente a una nueva interpretación a la luz de los datos que proporciona la ciencia moderna.
De hecho, los exégetas clásicos también realizaron interpretaciones basadas en el nivel científico de su época. Sin embargo, en la actualidad, los estudios científicos y el conocimiento derivados de ellos se han vuelto mucho más sistemáticos y exhaustivos. El desarrollo del feto en el útero, el papel fecundador de los vientos, los movimientos de los planetas y muchos otros fenómenos que en el pasado eran un misterio, hoy se conocen con gran detalle. Esto permite una interpretación más organizada, explicativa y contemporánea de los versículos relevantes.
Por ejemplo, Tantâvî Yawharî elaboró una exégesis que relaciona los versículos del Corán con los datos científicos de su época, creando así una obra casi enciclopédica. Sin embargo, dado que las ciencias avanzan con tanta rapidez, es inevitable que algunos de los datos incluidos en su obra deban ser actualizados a la luz de los conocimientos científicos actuales. Estos avances en diversas disciplinas —comercio, arte, tecnología, medicina, física y química— nos obligan a desarrollar nuevas perspectivas sobre el Corán y a ampliar nuestro horizonte interpretativo.
Métodos de servicio (Hizmet) adaptados a los tiempos actuales
También se plantean consideraciones similares en relación con los métodos de servicio (hizmet). En el mundo actual, las profesiones, las ocupaciones, las percepciones y las concepciones han cambiado considerablemente, por lo que es necesario revisar los métodos empleados para transmitir los valores religiosos. Ahora debemos hallar un nuevo lenguaje, un nuevo estilo y nuevas herramientas capaces de llegar al hombre contemporáneo.
En el mundo de ayer no existían ni la televisión ni internet, y tampoco se conocían el cine ni el teatro. Sin embargo, hoy estos medios se han convertido en una parte indispensable de la vida. Las personas pueden difundir sus ideas y su filosofía de vida a través de ellos. Por lo tanto, nos corresponde buscar formas de comunicar eficazmente nuestros valores y nuestro mensaje, utilizando los instrumentos culturales de esta época.
Por ejemplo, es posible llegar a públicos muy diversos mediante la creación de novelas y cuentos impactantes, series y películas de calidad, utilizando el lenguaje del arte. De hecho, en la historia reciente se han observado buenos ejemplos de ello. Si no se cuenta con un número suficiente de personas capaces de escribir, redactar guiones, reflejar la realidad con un lenguaje estético y dominar las artes escénicas, resulta necesario formar equipos especializados en estas áreas. Dicho de otro modo, para ser eficaz en un campo donde todos compiten, es imprescindible formar un buen equipo y actuar conforme a las reglas de la época.
Potro lado, en el mundo actual se observa un alejamiento considerable de la religión y la espiritualidad. Además, las personas no religiosas a veces adoptan actitudes prejuiciosas e incluso hostiles hacia los creyentes, mientras que la comunidad religiosa también puede comportarse de forma distante o incluso grosera con quienes no comparten sus ideas.
Sin embargo, en una época marcada por conflictos y disputas, debemos buscar la tolerancia y el diálogo con todos, independientemente de la identidad o el estilo de vida de cada persona. Levantar muros entre nosotros y ellos, o encerrarlos en su propio mundo, no es propio de quienes siguen el camino del Profeta. Nadie nos da derecho a alejarnos de ellos o a excluirlos de nuestra vida por la forma en que viven.
Más aún, a menudo nos ha sorprendido ser testigos del profundo respeto y amor que muchas personas de distintos entornos, a quienes hemos tenido la oportunidad de conocer gracias a las actividades de tolerancia y diálogo, sienten por Allah y su Profeta . Resulta que en muchos corazones que jamás hubiéramos imaginado se escondían grandes tesoros. Estos corazones, que irradian luz sin necesidad de fuego, ¿quién sabe cómo brillarán y resplandecerán cuando se encienda una chispa?
Verdades que el tiempo no ha podido desgastar
Aquí conviene hacer la siguiente observación: estar abiertos a las innovaciones que nos brinda el tiempo no implica considerar todo lo que pertenece al pasado como obsoleto ni desecharlo como si fuera un objeto inútil. Entre las valiosas obras que nuestros antepasados crearon con esfuerzo, sudor y dedicación, hay auténticas joyas que aún hoy pueden ser apreciadas. Ignorar o pasar por alto este legado sería una injusticia hacia ellos y un déficit intelectual de nuestra parte.
Por otro lado, hay ciertas verdades que, por mucho tiempo que pase, nunca pierden su vigencia, porque provienen de una fuente que jamás envejece. Lo que a algunos puede hacerlas parecer ‘anticuadas’ es únicamente el polvo y la suciedad que se acumula sobre ellas con el paso del tiempo. Por ello, lo que se necesita es pulirlas nuevamente y devolverles su brillo.
Las cosas que envejecen son aquellas creadas por el ser humano y que están sujetas al paso del tiempo; pueden perder su vigor y llegar al final de su vida útil. Sin embargo, el conocimiento y las normas provenientes de una fuente divina conservan siempre su frescura, juventud y fuerza. Por lo tanto, considerarlas simplemente como ‘obras antiguas’, mantenerles respeto, pero asumir que no pueden responder a las necesidades de hoy, sería un grave error.
Conformidad con los fundamentos religiosos.
No hay que olvidar que, independientemente de las innovaciones que nos depare el tiempo, los fundamentos de nuestra religión —es decir, las disciplinas básicas del Corán y la Sunna— permanecen inalterables. Nuestra responsabilidad consiste en mantenernos fieles a estos valores inmutables y evaluar cada asunto según estos criterios. Para afrontar los problemas actuales, es esencial aprovechar al máximo los conocimientos, la experiencia y los recursos de nuestra época.
Sin embargo, junto con esto, es necesario investigar con rigor si cada asunto que abordamos se ajusta a los fundamentos muhkam de la religión, al entendimiento puro de los piadosos predecesores (salaf-i ṣāliḥ), es decir, de la generación de los compañeros (sahaba) del Profeta y de los seguidores de Sahaba (tābi‘īn) y de los seguidores de los seguidores de Sahaba (tābi‘ al-tābi‘īn), así como a los entendimientos de los eruditos, sabios y piadosos de estas generaciones, y a los asuntos sobre los que han alcanzado consenso (ijma‘).
Para ello, primero debemos conocer en profundidad el Islam y sus fuentes fundamentales, el Corán y la Sunna. Que Allah esté eternamente complacido con nuestros sabios predecesores, quienes realizaron estudios sumamente profundos para comprender la revelación divina, establecieron criterios sólidos sobre la metodología del Islam y los principios de la jurisprudencia islámica, y desarrollaron disciplinas claras y sistemáticas en las ciencias islámicas. Si se sigue su legado académico, no habrá confusión en los asuntos religiosos, ya que ellos analizaron cada tema con gran meticulosidad, dejando casi ningún punto sin aclarar en nombre de la religión y estableciendo todo con claridad.
Los principios y normas establecidos por los eruditos (ulemas) para la comprensión de la religión se han aplicado repetidamente hasta la fecha y han sido confirmados por los fundamentos de la misma, por lo que constituyen para nosotros un camino fiable y seguro. Podríamos compararlos con las señales e indicadores colocados al borde de una carretera: si apartamos la vista de ellos, podemos desviarnos. Por lo tanto, para avanzar de manera segura y sin riesgos, debemos atenernos a las disciplinas que ellos han establecido. En particular, las decisiones que tomemos en nombre de la religión deben ser siempre coherentes con sus fuentes fundamentales.
Allah en su Sagrado Libro, nos ordena aferrarnos firmemente a su cuerda. (Sura Al-i Imran, 3/103) Si nos aferramos con nuestras manos a una cuerda sólida, podremos caminar con seguridad por el mundo que deseemos, avanzar con confianza por la época que queramos y relacionarnos con personas de diferentes mentalidades y filosofías sin ningún tipo de preocupación. Al aferrarnos a una cuerda que no se rompe, no tememos las sacudidas. Distinguimos fácilmente cuáles son las sugestiones e influencias de la época que contradicen nuestros valores fundamentales y nos alejan de nuestro camino. Por lo tanto, actuamos con más precaución en terrenos resbaladizos en los que los pies pueden resbalar y mantenemos nuestra postura firme.
En resumen, a medida que pasa el tiempo, las ciencias se desarrollan, la tecnología avanza, la cultura cambia y el tiempo nos revela las perlas que se esconden en sus pliegues. En este proceso, nuestras ideas también cambian de forma. Si podemos utilizar el tiempo como una lupa o unos prismáticos, podremos comprender mejor el Corán y desarrollar métodos y técnicas más acertados para la divulgación. Al expresar nuestra opinión sobre temas abiertos a la interpretación, podemos aprovechar el viento del tiempo. Sin embargo, hagamos lo que hagamos, debemos permanecer fieles a los fundamentos de la religión, no distorsionar el espíritu del Corán y priorizar nuestro respeto por las normas (naṣṣ) por encima de todo.
[1] Mu’allafa-i Qulub: Son personas a las que se desea acercar al Islam o de quienes se quiere asegurar que no causarán ningún perjuicio al Islam. Este grupo, basándose en estos intereses, ha sido incluido entre las categorías que pueden recibir parte de los bienes recaudados como zakat, tal como se menciona en el versículo 60 de la Sura At-Tawba.
